Imagina llegar a un apartamento turístico después de un vuelo largo, abrir la puerta y, horas más tarde, descubrir que una cámara grababa cada movimiento en la sala. No es una película de terror: es una posibilidad real que ha llevado a las plataformas de alquiler a endurecer sus reglas.

Desde abril de 2024, Airbnb prohibió por completo cualquier cámara en el interior de los alojamientos, incluso si está apagada. Booking, en cambio, no tiene una política global tan clara. Y la ley, tanto en España como en Cuba, también tiene algo que decir. En este artículo te explicamos qué permite cada plataforma, qué dice la normativa y, sobre todo, cómo revisar tu alojamiento antes de confiar tu privacidad a un anfitrión desconocido.

¿Qué cambió Airbnb en abril de 2024?

Hasta marzo de 2024, Airbnb permitía cámaras en áreas comunes como salas o pasillos, siempre que estuvieran visibles y el huésped fuera informado antes de la reserva. Pero a partir del 30 de abril de 2024, la compañía dio un giro radical: prohibió todas las cámaras en el interior, sin importar si están encendidas, apagadas o si avisan de su presencia.

Según la actualización de su política, los anfitriones no pueden instalar ningún dispositivo de grabación (video o audio) dentro de la propiedad. Las únicas excepciones son los timbres con cámara en la puerta de entrada y los monitores de ruido, que miden decibelios pero no graban sonidos ni imágenes. Si un viajero encuentra una cámara interior, debe reportarla de inmediato y Airbnb puede cancelar la reserva sin costo y suspender al anfitrión.

Esta medida busca recuperar la confianza de los usuarios, después de múltiples denuncias de cámaras ocultas en baños o dormitorios. La política es clara: cero tolerancia.

¿Y Booking? La política menos clara

Booking no ha seguido el mismo camino. La plataforma no tiene una prohibición general de cámaras interiores. En su lugar, delega la decisión a los anfitriones y a la legislación local. Eso significa que, en teoría, un propietario podría instalar una cámara en una sala común si lo declara en la descripción del anuncio y cumple con las leyes del país.

Sin embargo, Booking exige que cualquier cámara sea visible y señalizada, y que el huésped acepte explícitamente su presencia. Si el anfitrión no informa o la cámara está oculta, Booking puede retirar el anuncio y prohibir al propietario. Pero no hay una regla única como la de Airbnb, lo que deja un vacío que los viajeros deben cubrir con su propia vigilancia.

Para un cubano que reserve desde la isla o desde el exterior, esta diferencia es clave: en Booking, la responsabilidad de detectar una cámara recae más en el huésped que en la plataforma.

Qué dice la ley en España y Cuba

España: el derecho a la intimidad pesa más

En España, la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) consideran la grabación de imágenes como un tratamiento de datos personales. Para que sea legal, el responsable debe informar de forma clara, tener un interés legítimo y no vulnerar la intimidad de las personas.

En un apartamento turístico, grabar áreas privadas (dormitorios, baños) está prohibido sin excepción. Las cámaras en zonas comunes son legales solo si:

  • Están visibles y señalizadas con un cartel.
  • El huésped da su consentimiento (por escrito o al aceptar las condiciones).
  • No graban espacios donde el huésped tenga una expectativa razonable de privacidad.

Si un viajero descubre una cámara oculta, puede denunciar ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y reclamar una indemnización por daños morales. Además, el anfitrión se expone a multas que pueden alcanzar los 20 millones de euros o el 4% de su facturación anual.

Cuba: poca regulación, pero aplican leyes generales

En Cuba no existe una ley específica para cámaras en alojamientos turísticos. Sin embargo, la Constitución de la República reconoce el derecho a la intimidad personal y familiar (Artículo 48). Además, el Código Penal tipifica como delito la violación de la intimidad mediante grabaciones no consentidas.

Para los arrendadores de casas particulares (modalidad muy usada por turistas y cubanos), la práctica común es instalar cámaras de seguridad en exteriores (portales, jardines) y, en algunos casos, en áreas comunes interiores. Pero no existe una obligación legal de informar, lo que deja al huésped en una posición vulnerable. Si encuentras una cámara en un baño o habitación, puedes presentar una denuncia ante la policía, aunque el proceso puede ser lento.

La recomendación para quien reserve en Cuba es tratar de leer todas las reseñas de huéspedes anteriores y, si es posible, preguntar directamente al anfitrión antes de llegar.

Cómo revisar el alojamiento antes de entrar (y durante la estancia)

No necesitas ser un experto en espionaje para detectar una cámara oculta. Aquí tienes una guía práctica:

  1. Revisa los objetos sospechosos: despertadores, cargadores, detectores de humo, peluches, espejos o enchufes que parezcan fuera de lugar. Las cámaras suelen esconderse en estos elementos.
  2. Usa la linterna del móvil: apaga las luces de la habitación y enciende la linterna de tu teléfono. Pásala lentamente por las superficies. El lente de una cámara reflejará un destello azul o rojo.
  3. Busca con la cámara del móvil: algunas cámaras ocultas emiten luz infrarroja. Abre la app de cámara de tu teléfono y mira la pantalla mientras apuntas a posibles escondites. Si ves un punto brillante que no se ve a simple vista, puede ser un lente infrarrojo.
  4. Escanea la red WiFi: usa apps como Fing (disponible en Google Play y App Store) para listar todos los dispositivos conectados a la red del apartamento. Si ves nombres extraños como “IP Camera” o “Cam_”, hay una cámara activa.
  5. Revisa los espejos: coloca tu uña contra el espejo. Si hay un espacio entre la uña y su reflejo, es un espejo normal. Si no hay espacio, podría ser un espejo bidireccional con una cámara detrás.
  6. Pregunta al anfitrión: si tienes dudas, pregunta directamente. Un anfitrión honesto te dirá si hay cámaras en exteriores o si las ha retirado. Si responde con evasivas, desconfía.

Qué hacer si encuentras una cámara

Si descubres una cámara en el interior del alojamiento:

  • No la toques ni la desconectes: podrías borrar pruebas.
  • Documenta todo: toma fotos y video de la cámara, su ubicación y el entorno.
  • Contacta a la plataforma: si reservaste por Airbnb, reporta inmediatamente. Si fue por Booking, también hazlo. Ambas tienen canales de soporte 24/7.
  • Denuncia ante las autoridades locales: en España, llama al 112 o acude a la comisaría. En Cuba, ve a la Policía Nacional Revolucionaria.
  • Sal del alojamiento si te sientes inseguro: busca otro lugar y guarda todos los comprobantes.

La privacidad no es un lujo, es un derecho. Las nuevas reglas de Airbnb son un paso adelante, pero la responsabilidad final sigue siendo tuya. Revisa, pregunta y confía en tu instinto. Si algo no te cuadra, mejor busca otro techo.

Fuente: Wwwhatsnew.com

Foto: Abhishek Navlakha vía Pexels